Fueron olas gigantes. De entre seis y más de ocho metros de altura.
Impactaron frontalmente contra el crucero una lluvia de cristales al romperse la cristalera de la cubierta 5 que da a proa, donde un grupo de entre 60 y 70 pasajeros celebraban una reunión y observaban la violencia del oleaje. Dos de ellos, uno alemán y otro italiano, perdieron la vida cuando supuestamente se desprendió sobre ellos el revestimiento del techo.
Otras 16 personas, arrastradas por el agua, sufrieron heridas de diversa consideración. Una de ellas está en estado grave aunque ayer no se temía por su vida.
ANTÒNIA JUSTÍCIANENRIQUE FIGUEREDO
Barcelona